Curiosidades del Lenguaje
La expresión "Quien levanta el muerto?", equivalente a quien se hace cargo o paga alguna deuda, surgió de una practica porteña del siglo XVIII. Hasta la década de 1820, cada vez que aparecía un cuerpo sin vida en las calles de la Ciudad de Buenos Aires, las autoridades depositaban el cadáver debajo de la arquería del Cabildo, a la vista de los caminantes, con la esperanza de que alguien lo reconociera y se hiciera cargo de su sepelio. Como eso casi nunca sucedía, optaron por dejar a los pies del difunto un recipiente, de modo que la gente arrojara monedas para costear el entierro.
"Tener la vela" También se acuño en el periodo Hispánico. Como no había alumbrado publico, delante de las familias pudientes que salían a recorrer las calles por la noche, iba algún esclavo que, precisamente, "Les tenia la vela". Además de Lumbre, el esclavo servía como defensa contra malhechores y perros callejeros.
Para no asistir a clases, los alumnos del Colegio Nacional Buenos Aires, solían esconderse en los antiguos túneles que corren bajo la escuela, situada en la manzana de las luces. Como en los pasadizos abundaban los roedores, se decía que los chicos "Se hacían la rata", desde entonces sinónimo de faltar al colegio sin permiso de los padres.
El origen de la palabra "Patovica", que designa a los musculosos porteros de los boliches bailables, debe buscarse en la marca de patos Vica, que se vendía hace años. Los Patos Vica eran "doble pechuga" y alimentados con hormonas.
El termino "Xeneize", que designa a los hinchas de Boca Juniors, significa "Genovés" en el dialecto propio de esa ciudad italiana. El club boca juniors de identifico desde sus orígenes con los inmigrantes italianos que poblaron el barrio.
"Llorar la carta" responde a la antigua costumbre porteña de pedir limosna casa por casa: el mendigo mostraba a quien lo atendiera una carta, firmada por algún personaje publico, que describía las desgracias del portador. Mientras tanto, los niños que lo acompañaban, comenzaban a llorar, en procura de una limosna.
La expresión "Yo, argentino" se explica en el contexto de la Primera Guerra Mundial. La Argentina se había declarado neutral en el conflicto, de manera que cuando las autoridades requerían documentos a algún argentino en cualquier país de Europa, el pasajero mostraba el pasaporte y para que no quedaran dudas, aclaraba "Yo, argentino". Por extensión, la frase significa abstención o falta de compromiso.
En épocas antiguas, las ollas se guardaban boca abajo para evitar que anidasen insectos en su interior. Se las daba vuelta, " se las paraba" solo en el momento de usarlas para cocinar. De ese acto deriva el popular dicho "tener con que parar la olla", es decir, conseguir alimentos o dinero para comprarlos.
En la década de 1920 se expandieron por Buenos Aires grupos de "Pitucos" o "nenes bien", jóvenes de la alta sociedad que mataban su aburrimiento en los cabarets de moda. Al llegar la madrugada, luego de la cena, y sobre todo de unas cuantas botellas, solían entretenerse arrojando pancitos de manteca apoyados previamente en el extremo de algún cubierto, que hacia de catapulta. Ganaba quien dejaba mas cuadraditos de manteca pegados en el cielo raso. Desde entonces "tirar manteca al techo" equivale a Juerga y despilfarro.
"Mondongo", nombre de una comunidad de esclavos africanos afincados en el barrio de Monserrat, paso a designar el estomago de la vaca, ya que era lo que la comunidad consumía como alimento. No por elección, sino porque era el descarte de los mataderos del siglo XIX.
Las mil y una curiosidades de Buenos Aires - Diego M. Zigiotto.
#SofíaSbuttoni


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